Buiatam vwawak

 

El territorio no desaparece: se hunde en la memoria. (Bitácora, reflexiones de testimonios yoreme-mayo, 2025).

Memoria territorial antes de su fragmentación. Mapa antiguo sin fecha: trazo de los ejidos yoreme-mayo en el sur de Sonora.

 

El monte no se pisa sin avisar. Antes de entrar, alguien se detiene y pide permiso. No es costumbre: es respeto. Porque para los yoreme, la tierra no es suelo, es memoria viva. Todo escucha. “Yoreme” significa los que respetan. Así caminan. Pero algo se rompió. “Hubo una falta de respeto entre la gente”, y ese des respeto —como enfermedad— llegó a las comunidades y las dividió. La tierra se fue perdiendo. Y con ella, la certeza de pertenecer. Se fue la memoria, la palabra propia, la posibilidad de decidir. Quedó el desarraigo: caminar sin ser reconocido por el territorio. Porque cuando la tierra se pierde, no solo se pierde un lugar. Se pierde una forma de existir.

(Voces del pensamiento yoreme-mayo tras largas charlas y asambleas, bitácora 2025).

 

Mi trabajo parte de una memoria familiar fragmentada por el despojo territorial en el sur de Sonora. Crecí escuchando relatos sobre tierras heredadas que, con el tiempo, se perdieron, transformándose en una geografía suspendida entre la ausencia y el recuerdo. Haber crecido en la Ciudad de México acentuó una distancia con ese territorio: la experiencia de no tener un lugar propio al cual volver. Este desarraigo ha configurado mi forma de mirar el paisaje, no como un espacio fijo, sino como un campo atravesado por tensiones entre pertenencia, pérdida y desplazamiento.

A través de procesos de investigación y producción visual en comunidades cercanas al mar de Cortés, mi práctica se aproxima a relatos de pescadores yoreme-mayo, donde el mar y la tierra aparecen como espacios de incertidumbre. El naufragio emerge como una metáfora central: no sólo como accidente, sino como una condición persistente que revela la fragilidad de la vida y la ruptura de los vínculos territoriales. Mi obra explora estas fracturas desde una dimensión sensible, entendiendo el despojo no sólo como un proceso material, sino como una herida que atraviesa la memoria y el cuerpo. En lengua yoreme-mayo, esta experiencia puede nombrarse como Buiatam vwawak: una forma de pérdida que persiste y se transmite.

Este proyecto propone pensar el sur de Sonora como un archivo vivo donde conviven huellas ancestrales, memorias comunitarias y marcas contemporáneas de despojo ejercidas por intereses económicos, actores políticos y economías ilegales. A través del registro del paisaje, recorridos territoriales y la escucha de testimonios locales, busco observar cómo estas capas se superponen y tensionan. Más que ofrecer una respuesta cerrada, Buiatam vwawak plantea una pregunta central: ¿qué formas de identidad yoreme persisten aún en el paisaje y cómo se confrontan con los procesos actuales de despojo?

El proyecto también busca reflexionar sobre el significado de la tierra dentro de la cosmovisión yoreme y sobre cómo ha cambiado, a lo largo del tiempo, el concepto de territorio y permanencia. Asimismo, se pregunta de qué manera las imágenes —fotografías, mapas o registros del paisaje— pueden evidenciar y resignificar los procesos históricos de despojo, transformándose en una forma de memoria visual colectiva.

A partir de estas historias, el proyecto se despliega como una exploración visual donde el paisaje se convierte en espacio de memoria: un territorio donde las huellas del pasado, las ausencias del presente y las formas de resistencia comunitaria continúan inscribiéndose.

 

El silencio del manglar. En la desembocadura del río Mayo, la propiedad impone su línea: apropiación de un exgobernador de Sonora.

Estaca de madera y tela: un gesto de permanencia yoreme-mayo. Huatabampo, Sonora.

Ahí donde el río Mayo se abre al mar, pescar es un acto vigilado, castigado. Huatabampo, Sonora.

Estaca de cemento. Marca de propiedad privada sobre tierra yoreme-mayo. Huatabampo, Sonora.

Punta de lanza. Filo antiguo que aún nombra la tierra yoreme-mayo. Huatabampo, Sonora.

Antes de 1910, el despojo ya cruzaba el territorio yoreme-mayo. Ejido Tetatobampo, Etchojoa, Sonora.

 Voz de raíz que no se apaga. Tronco de sauce carbonizado. Huatabampo, Sonora.

Perro-coyote. Señal de advertencia en la cosmovisión yoreme-mayo. Huatabampo, Sonora.

Casa cooperativa yoreme para producción de tilapia. Desalojo por el crimen organizado. Huatabampo, Sonora.

Apropiación de esteros para fines salineros. Mano de obra yoreme-mayo. Huatabampo, Sonora.

En los esteros, la marea guarda memoria: territorio yoreme-mayo convertido en cultivo de ostión. Huatabampo, Sonora.

Atar el tiempo a la tierra. Dispositivo de orientación de un pescador yoreme. Huatabampo, Sonora.

Oasis turístico en abandono. Apropiación municipal de territorio yoreme. Huatabampo, Sonora.

Centro ceremonial yoreme-mayo. Núcleo ritual vivo en Camoa, Sonora.

Cazador/minero. Territorio guarijío atravesado por el extractivismo. Sierra de Álamos, Sonora.

Intento de reapropiación del ejido Buautópari, en disputa por el territorio. Huatabampo, Sonora.

Tierra heredada, tierra arrebatada: despojo anterior a 1910. Yoremes en Buautópari, Huatabampo, Sonora.

Cerco yoreme de varas y plástico; memoria de carrizo y palma. Huatabampo, Sonora.

Coronel Mónico Valenzuela, escolta del Gral. Álvaro Obregón, sin fecha de registro. Archivo de la familia Valenzuela de Huatabampo, Sonora.

 

Los procesos de pérdida territorial en la región tienen antecedentes históricos profundos. Antes del inicio de la Revolución mexicana de 1910, la comunidad de Tetatobampo, Etchojoa, Sonora, fue apropiada por particulares, provocando el despojo de tierras a diversas comunidades yoremes que habitaban la zona.

Entre los afectados se encontraba el líder indígena Mónico Valenzuela, quien organizó a hombres y mujeres de las comunidades desplazadas para defender sus derechos territoriales, integrándose posteriormente al ejército revolucionario de Álvaro Obregón. (Bitácora, reflexiones tras largas charlas y asambleas, 2025).

 

Huatabampo —“sauce en el agua”, en lengua yoreme-mayo—. Tronco de sauce carbonizado.

Pliego petitorio: ejecución de terrenos del territorio de la tribu mayo, Huatabampo, Sonora. Archivo de Roman Arana.